Psicólogo colegiado en Italia

Hay cosas que solo se saben decir en la lengua en que se aprendieron.

Atiendo en español, en Milán y online. Si llevas tiempo explicándote en un idioma que no es el tuyo, aquí no hace falta: puedes contarlo como te sale.

Colegiado en el Colegio de Psicólogos de Lombardía n.º 23426. Consulta presencial en Milán y sesiones online desde cualquier país.

En qué puedo ayudarte

Estas son las situaciones que encuentro más a menudo, sobre todo en quienes viven lejos de su país.

Duelo migratorio

Irse tiene un costo que casi nadie cuenta: la nostalgia que llega a destiempo, la sensación de no ser ya de allá ni todavía de acá, la culpa de estar lejos cuando en casa pasa algo.

Familia a distancia

Padres que envejecen a nueve mil kilómetros, hijos que quedaron allá, hermanos con los que hablas por videollamada. Y el papel de quien manda dinero y no puede permitirse estar mal.

Adicciones

Alcohol, sustancias, juego. También cuando el consumo empezó aquí, para aguantar el ritmo, la soledad o el frío de los primeros años.

Familiares y parejas

Vivir al lado de alguien que consume desgasta de una forma que casi nunca se dice en voz alta. Es motivo suficiente para pedir un espacio propio.

Ansiedad y crisis de pánico

Cuando el cuerpo da la alarma antes de que la cabeza entienda por qué, y el terreno de lo que te animas a hacer se va estrechando.

Criar entre dos culturas

Hijos que hablan italiano mejor que tú, normas de crianza que aquí se miran raro, y la duda constante de si lo estás haciendo bien.

Quién soy

Claudio Rossetti Conti, psicólogo en Milán
Consulta en Corso Vercelli 5, Milán.

Me llamo Claudio Rossetti Conti. Soy psicólogo, colegiado en Italia. Hago entrevistas clínicas en el Centro Clinico Integrato y atiendo en consulta en Milán y online.

Viví y trabajé cinco años en América Latina: en México, con Doctors for Global Health, en proyectos comunitarios de prevención de adicciones, suicidio y violencia doméstica; y con el Servicio Jesuita a Migrantes, acompañando a personas en tránsito. También trabajé en Brasil. No aprendí español en un aula: lo aprendí trabajando, y por eso puedo sostener una sesión entera en tu idioma sin que se pierda nada por el camino.

En Italia llevo más de diez años trabajando con personas que atraviesan momentos duros: adicciones al alcohol y a otras sustancias, ansiedad, crisis, cambios de vida que desorientan. Sé lo que significa reconstruirse lejos de casa, y sé que casi nunca es lo que la gente de allá imagina.

  • FormaciónLicenciatura y máster en Psicología del Desarrollo y de la Comunicación, Università Cattolica del Sacro Cuore (Milán).
  • América LatinaDoctors for Global Health, Servicio Jesuita a Migrantes, proyectos de cooperación en México y Brasil, 2015–2021.
  • En ItaliaEntrevistas clínicas en el Centro Clinico Integrato. Anteriormente, psicólogo y responsable de centro en una cooperativa social dedicada a las adicciones, y formador en un programa nacional de prevención dirigido a familias y docentes.
  • IdiomasEspañol, italiano, inglés.

Cómo trabajamos

Mi enfoque es integrador. En la práctica se parte de cómo funcionas tú y de lo que te ha protegido hasta ahora; las herramientas se eligen después, entre las que la investigación ha demostrado que funcionan.

  1. Una hora para conocernos

    Me cuentas qué te trae, aunque sea de forma desordenada y aunque no sepas por dónde empezar. Sirve para que los dos veamos si podemos trabajar juntos: es una pregunta legítima, y la respuesta también puede ser no.

  2. Un mapa compartido

    En los primeros encuentros miramos qué pasa y para qué ha servido hasta ahora. De ahí sale un mapa que dibujamos entre los dos y corregimos sobre la marcha.

  3. Objetivos y herramientas

    A partir de ahí elegimos juntos adónde quieres llegar y con qué herramientas, y decidimos el ritmo.

  4. Revisiones por el camino

    Cada cierto tiempo paramos a revisar si seguimos yendo hacia donde queríamos. Si algo no funciona, lo cambiamos.

Apuntes

Algunas ideas que uso a menudo en consulta, explicadas en pocas líneas.

Lo que haces ahora, en su momento servía para algo

Muy pronto aprendemos maneras de protegernos de lo que duele: estar en guardia, no pedir nada, adelantarnos al humor de los demás. Fueron respuestas sensatas a una situación que existía de verdad. El problema llega cuando siguen funcionando después de que la situación cambió.

Caminaste años por una calle con un bache, y el pie aprendió a levantarse solo. Luego asfaltaron la calle. Pero el pie sigue levantándose.

Primero las medidas, después el corte

Enfoques cognitivos, conductuales, sistémicos, psicodinámicos: son cajas de herramientas distintas, todas con evidencia detrás. La pregunta útil es cuál te sirve a ti, ahora, para lo que estás atravesando.

La ropa de talla única le queda mal a casi todo el mundo. El sastre hace lo contrario: primero toma medidas, después corta.

Migrar también es un duelo

Nadie te avisa de que al irte pierdes cosas que no sabías que tenías: el idioma de la calle, los olores, la gente que te conocía de antes. Y como fue una decisión tuya, sientes que no tienes derecho a estar triste. Sí lo tienes. Se puede querer estar aquí y extrañar allá al mismo tiempo.

Un árbol trasplantado agarra, pero tarda. Durante un par de temporadas da menos fruto, y eso no significa que se esté muriendo.

Cuando la sustancia deja de ser el problema principal

Quien tiene una adicción normalmente ya sabe dejarlo: lo ha hecho muchas veces. Es más útil preguntarse qué trabajo hacía la sustancia. A veces llena un vacío: calienta, calma, acompaña, apaga la cabeza. A menudo es también una manera de moverse en el mundo, la que esa persona encontró para estar entre los demás sin perder el sentido de quién es. Hay quien la usa para sentirse a la altura, quien para salir sin miedo, quien para sentirse vivo cuando todo pesa, quien para aflojar, al menos por unas horas, el control sobre todo. Si ese trabajo queda al descubierto, tarde o temprano algo vuelve a cubrirlo.

Es invierno y no hay calefacción, así que quemas los muebles. Funciona de verdad. Solo que cada noche de calor te cuesta un pedazo de casa.

Información práctica

Duración

Una hora, más o menos. La primera cita puede durar un poco más.

Frecuencia

Una vez por semana, al menos al principio. Luego el ritmo puede cambiar.

Dónde

Consulta en Milán, Corso Vercelli 5, y online por videollamada.

Desde otro país

Las sesiones online funcionan desde cualquier huso horario; el horario se acuerda.

Idioma

Español o italiano, el que prefieras. También se puede cambiar de uno a otro dentro de la sesión.

Preguntas que me hacen antes de empezar

¿Hace falta tener documentos o residencia en Italia?

No. Para una consulta privada no se necesita residencia, tarjeta sanitaria ni situación administrativa regular. No pido esos datos y no los comunico a nadie.

¿Se puede ir al psicólogo en español si vivo en Italia?

Sí, y a menudo es lo más sensato. Hablar de lo íntimo en un idioma aprendido de adulto cuesta un esfuerzo extra y filtra los matices: muchas personas descubren que en su lengua llegan en tres sesiones adonde en italiano no llegaban en diez.

Estoy fuera de Italia. ¿Puedo igualmente?

Sí, por videollamada. Solo hace falta una condición que no es negociable: un lugar donde nadie te oiga durante toda la sesión.

¿Lo que cuento queda entre nosotros?

Sí. Estoy obligado al secreto profesional por el código deontológico de los psicólogos italianos. Las excepciones son pocas, están previstas por la ley y se refieren a situaciones de peligro grave; te las explico en la primera cita, antes de que decidas si seguir.

¿Qué pasa después de escribirte?

Normalmente respondo en un par de días laborables. Luego hablamos unos minutos por teléfono para ver si soy la persona adecuada, y solo después fijamos la primera cita.

Escríbeme

Aunque sea solo para saber si tiene sentido. No hace falta explicarlo todo en un mensaje.

Respondo en un plazo de dos días laborables. Si no llega respuesta, revisa la carpeta de correo no deseado.

Si es una emergencia

Esta página no es un servicio de urgencias y no responde en tiempo real. Si estás en peligro o piensas en hacerte daño, llama al 112, acude al servicio de urgencias más cercano o contacta con Telefono Amico: 02 2327 2327.