Lo que haces ahora, en su momento servía para algo
Muy pronto aprendemos maneras de protegernos de lo que duele: estar en guardia, no pedir nada, adelantarnos al humor de los demás. Fueron respuestas sensatas a una situación que existía de verdad. El problema llega cuando siguen funcionando después de que la situación cambió.
Caminaste años por una calle con un bache, y el pie aprendió a levantarse solo. Luego asfaltaron la calle. Pero el pie sigue levantándose.
Primero las medidas, después el corte
Enfoques cognitivos, conductuales, sistémicos, psicodinámicos: son cajas de herramientas distintas, todas con evidencia detrás. La pregunta útil es cuál te sirve a ti, ahora, para lo que estás atravesando.
La ropa de talla única le queda mal a casi todo el mundo. El sastre hace lo contrario: primero toma medidas, después corta.
Migrar también es un duelo
Nadie te avisa de que al irte pierdes cosas que no sabías que tenías: el idioma de la calle, los olores, la gente que te conocía de antes. Y como fue una decisión tuya, sientes que no tienes derecho a estar triste. Sí lo tienes. Se puede querer estar aquí y extrañar allá al mismo tiempo.
Un árbol trasplantado agarra, pero tarda. Durante un par de temporadas da menos fruto, y eso no significa que se esté muriendo.
Cuando la sustancia deja de ser el problema principal
Quien tiene una adicción normalmente ya sabe dejarlo: lo ha hecho muchas veces. Es más útil preguntarse qué trabajo hacía la sustancia. A veces llena un vacío: calienta, calma, acompaña, apaga la cabeza. A menudo es también una manera de moverse en el mundo, la que esa persona encontró para estar entre los demás sin perder el sentido de quién es. Hay quien la usa para sentirse a la altura, quien para salir sin miedo, quien para sentirse vivo cuando todo pesa, quien para aflojar, al menos por unas horas, el control sobre todo. Si ese trabajo queda al descubierto, tarde o temprano algo vuelve a cubrirlo.
Es invierno y no hay calefacción, así que quemas los muebles. Funciona de verdad. Solo que cada noche de calor te cuesta un pedazo de casa.